Dos maneras de fabricar un sonido de piano

El Roland LX-6 y el Yamaha CLP-845 se sitúan lo bastante cerca en el segmento de los muebles de gama alta como para que la mayoría de los compradores los sopese uno frente al otro, con el Roland en la posición más alta de precio. Lo que los separa no es una lista de funciones, sino un desacuerdo sobre cómo debería producir su timbre un piano digital. Roland lo calcula; Yamaha lo grabó.

Una nota sobre el método: esta es una comparación basada en especificaciones publicadas. No hemos tocado ambos instrumentos uno junto al otro, así que en lugar de dictaminar sobre el tacto exponemos lo que cada fabricante construyó realmente y a quién le conviene.

El sonido: modelado frente a grabado

El LX-6 emplea PureAcoustic Piano Modeling. Debajo no hay ninguna grabación fija: el instrumento construye la nota mientras usted toca. Por eso la resonancia de cuerdas y de la caja se puede ajustar ampliamente, y por eso el LX-6 incorpora 324 sonidos en total. A un motor modelado no se le acaban las muestras.

El CLP-845 toma el camino contrario: grabaciones del CFX propio de Yamaha y del Bösendorfer Imperial, con VRM añadiendo la resonancia de las cuerdas. El recuento de sonidos se queda en 38, y esos dos timbres de piano son el verdadero argumento. El CFX es claro y proyecta; el Bösendorfer es más oscuro y pesado en el grave. Para el repertorio clásico ese contraste resulta realmente útil, y ambos son grabaciones de instrumentos que uno puede ir a escuchar.

Lo que prefiera se acerca a una decisión de principios. El modelado ofrece continuidad y ajuste; el muestreo, dos pianos famosos y concretos captados en una sala. Ninguna de las dos tecnologías es mejor en abstracto.

El mecanismo: madera en ambos, concebida de forma distinta

El LX-6 utiliza el Hybrid Grand Keyboard de Roland, que combina madera con un compuesto moldeado. El CLP-845 utiliza el GrandTouch-S con teclas blancas de madera, la misma familia de mecanismos que Yamaha monta en la parte media de la gama Clavinova, aquí en su versión de tecla más corta.

En nuestra escala de realismo del tacto, derivada de las especificaciones, el mecanismo de Roland queda por encima del de Yamaha. Pero esa nota procede de los datos de construcción publicados, no de haberlos tocado. La preferencia por un mecanismo es lo único que una ficha técnica no puede resolver, y ambas marcas tienen intérpretes que no cambiarían. Si en la tienda solo puede comprobar una cosa, que sea esta.

El mueble: un Roland alto, un Yamaha ancho

Los dos ocupan la habitación de forma distinta, y las cifras no se parecen. El LX-6 mide 1383 mm de ancho, 493 mm de fondo y 1118 mm de alto, con 87,5 kg. El CLP-845 mide 1450 × 460 × 927 mm y pesa 60 kg.

El Roland es, por tanto, casi 20 cm más alto y 27,5 kg más pesado, mientras que el Yamaha es unos 7 cm más ancho y bastante más bajo. Si el piano va bajo una ventana, delante de una estantería baja o en una habitación que quiere mantener despejada a la vista, el mueble más bajo de Yamaha cuenta. Y si dos personas tienen que subirlo por una escalera, 27,5 kg de diferencia no son un detalle.

Volumen, salidas y letra pequeña

El CLP-845 entrega 180 vatios por cuatro altavoces; el LX-6 reparte 116 vatios entre cinco. Más altavoces no significa más volumen: sobre el papel, el Yamaha tiene más margen para llenar una sala grande. En un salón normal, a ambos les sobra.

Conviene señalar dos diferencias prácticas. El CLP-845 tiene salida de línea y el LX-6 no, lo que zanja la cuestión si piensa alimentar una mesa de mezclas o una interfaz de audio en lugar de grabar por USB. Y el LX-6 incluye más piezas internas, 377 frente a 303, algo que solo importa si las usa para estudiar de forma estructurada.

Donde quedan empatados

El resto es en gran medida común. Ambos ofrecen polifonía de 256 notas, holgada para el repertorio romántico con mucho pedal. Ambos tienen Bluetooth Audio y Bluetooth MIDI, USB MIDI y conexión con aplicaciones. Ambos disponen de dos salidas de auriculares con optimización de auriculares, que es lo que hace llevadero el estudio nocturno y no solo silencioso. El soporte y el pedal de resonancia vienen incluidos, igual que la capa y la división, la grabación interna, el metrónomo y la transposición. Ninguno tiene entrada de micrófono.

Cuál comprar

Compre el Roland LX-6 si le atrae la idea de un instrumento modelado: un timbre que se ajusta en lugar de seleccionarse, y 324 sonidos por recorrer. También es la opción si quiere concretamente el Hybrid Grand Keyboard de Roland. El mueble más alto, los 27,5 kg adicionales y la falta de salida de línea son la contrapartida.

Compre el Yamaha CLP-845 si quiere el CFX y el Bösendorfer como instrumentos grabados, un mueble más bajo y ligero, más fácil de colocar y mover, más potencia de amplificación y una salida de línea para equipo externo. Además figura a un precio inferior.

En resumen: el Roland es el instrumento más audaz y el Yamaha el más práctico. Si no puede probar ambos mecanismos, elija la filosofía sonora con la que de verdad quiere convivir.